Sustento Teórico
Reyes, D. (2007), indica que la
palabra deserción se deriva del vocablo desertar que a su vez etimológicamente,
viene del latín “Desertare”, que significa abandonar.
Rodríguez (1974), citado por López
(2000), explica que él encontró cuatro tipos de deserción estudiantil:
deserción o mortalidad estudiantil absoluta, la que corresponde a retiros del
estudiante por motivos académicos o de otra índole; deserción o mortalidad
estudiantil relativa, referida a la proporción entre los estudiantes que se
retiran y el total de matriculados; la deserción académica absoluta, que sería
el número de estudiantes que no aprueban el semestre académico siguiente en el
cual están matriculados, porque se retiraron de la universidad o perdieron
cursos y no alcanzaron a acumular el total de créditos requeridos para avanzar
al siguiente semestre, y por último la deserción académica relativa, que viene
a ser la relación entre el número de estudiantes que no pasan al semestre
académico siguiente, respecto del total de matriculados en cualquier semestre
académico.
Según el Ministerio de Educación
Nacional, citado por Montoya, G. (2014). Se puede definir la deserción como una
situación a la que se enfrenta un estudiante cuando aspira y no logra concluir
su proyecto educativo, considerándose como desertor a aquel individuo que
siendo estudiante de una institución de educación superior no presenta
actividad académica durante dos semestres académicos consecutivos lo cual
equivale a un año de inactividad académica.
Según Lugo, B., (2013), otro concepto
señala que la deserción es el número de alumnos que inscritos en un grado
cualquiera de un año escolar determinado, no continúa estudios el año
siguiente, sea por abandonar la escuela antes de haber finalizado el curso, o
por abandonarla después de finalizado, habiendo sido los alumnos aprobados o no
aprobados.
Álvarez, J. M. (1997:49), citado por
Sánchez y Navarro (2009) a cuatro
factores las causa principales de la deserción estudiantil universitaria, que
son: a) Factores personales: constituidos por motivos psicológicos, que comprenden
aspectos motivacionales, emocionales, desadaptación e insatisfacción de
expectativas; motivos sociológicos, debidos a influencias familiares y de otros
grupos como los amigos, con discípulos, vecinos; y otros motivos no clasificados
como la edad, salud, fallecimiento, entre otros.
b) Factores académicos: dados por
problemas cognitivos como bajo rendimiento académico, repitencia, ausencia de
disciplina y métodos de estudio; deficiencias universitarias como dificultades
en los programas académicos que tienen que ver con la enseñanza tradicional, insatisfacción
académica generada por la falta de espacios pedagógicos adecuados para el estudio,
falta de orientación profesional que se manifiesta en una elección inadecuada
de carrera o institución y ausencia de aptitud académica.
c) Factores socio-económicos: generados
por bajos ingresos familiares, desempleo, falta de
apoyo familiar, incompatibilidad de
horario entre trabajo y estudio.
d) Factores Institucionales: causados
por el cambio de institución, deficiencia administrativa, influencia negativa
de los docentes y otras personas de la institución, programas académicos
obsoletos y rígidos, baja calidad educativa.
Vásquez, et al (2003) toman esto en consideración
al hacer una rigurosa separación de los tipos de deserción para su estudio. Los
autores explican que la deserción estudiantil puede entenderse desde dos puntos
de vista: uno temporal y uno espacial. En el primero, la deserción se clasifica
según el tiempo que un estudiante permanezca en un programa académico hasta
retirarse (antes de la fecha establecida para su consecución). Sin embargo, la
clasificación en este sentido no termina siendo completa, ya que el estudiante
tiene la posibilidad de retirarse del programa, retirarse de la institución académica,
o retirarse del sistema educativo en su totalidad. La dirección que tome el
estudiante representa entonces la clasificación desde el punto de vista
espacial.
Como concepto temporal,
Vásquez et al (2003), identifican tres tipos de deserción: Deserción precoz:
cuando un estudiante abandona un programa antes de comenzar habiendo sido
aceptado. Deserción temprana: cuando se abandona el programa durante los
primeros cuatro semestres .Deserción tardía: entendida como abandono desde el
quinto semestre en adelante.
En segundo lugar, como
concepto espacial se hace alusión al hecho de que un estudiante: Cambie de
programa dentro de una misma institución. Cambie de institución educativa.
Salga del sistema educativo, donde existe la posibilidad de reingreso en un
futuro, bien sea a la misma institución, o a otra institución del país.
Para otros autores la deserción es
considerada como un fenómeno psicosocial, y como tal es complejo, en él se
conjugan aspectos estructurales, sociales, comunitarios, familiares e
individuales, y más que todo tiene relación con la estructura social y política
y la ideología que pretenda imponer el Estado. Principalmente ocurre cuando un
estudiante deja sus estudios sin obtener un título que avale el tipo de
educación que estaban recibiendo al momento de desertar, también es considerada
como un problema social con incidencia en lo económico y el bienestar de las
personas así como asuntos que disciernen de seno familiar.
El abandono de las asignaturas,
cursos o la carrera en los que se ha inscrito el estudiante, dejando de asistir
a las clases y de cumplir con las obligaciones establecidas previamente, es
deserción, la cual tiene efectos sobre los índices de la eficiencia terminal de
una cohorte, significando que este autor amplia el concepto al relacionarlo con
el grupo al que pertenece el estudiante, es decir, se realiza un análisis
global. Cabe destacar, que entre las ciencias que están dirigidas y encargadas
de estudiar esta problemática, desde varios puntos de vista están, la psicología
que apela a la inteligencia del sujeto, a su motivación, entre otros; la
sociología que se fija en los elementos sociales; la presión de la sociedad
sobre los resultados académicos del educando y la pedagogía, la cual se fija en
la organización escolar, evaluación, interacción didáctica, entre otros.
Crisis Universitaria en
Venezuela
Según, la Federación de Asociación de
Profesores Universitarios de Venezuela, (FAPUV), (2016)Las universidades
venezolanas ya no pueden contener el éxodo de sus académicos y están al borde
del cierre técnico. Estas dificultades derivan fundamentalmente, de políticas
gubernamentales orientadas a la restricción de la autonomía y la democracia, a
la asfixia presupuestaria y a la precarización del trabajo académico en las
universidades venezolanas.
Las instituciones de educación superior llevan años
recibiendo un presupuesto reconducido, maquillado solamente por la imposición
de créditos adicionales para el funcionamiento de las mismas, sin considerar la
inflación, la reposición de cargos y la necesidad de crecer. Esta práctica
genera grandes insuficiencias que son cubiertas parcialmente ya que los dozavo
entregados se pulverizan en tanto llegan a las arcas de las instituciones
universitarias.
Los presupuestos se formulan, por orientaciones
expresas del Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, la
Ciencia y la Tecnología (MPPEUCT), con los sueldos de años anteriores y la
diferencia es centralizada por la Oficina de Planificación del Sector
Universitario (OPSU), lo que viola la Ley de Presupuesto y la autonomía
universitaria. Estos recursos llegan incompletos y después que se han agotado
las partidas presupuestarias. Las Universidades constantemente están recortando
los gastos de funcionamiento, los gastos en servicios estudiantiles y gastos de
personal, generando deudas por estos conceptos de todo tipo, al mismo tiempo
causando graves conflictos tanto internos como externos.
Según el servicio Web prensaula.com (mayo, 2016),
la doctora Aura Morillo, Decana de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Política
(FACIJUP) de la Universidad de Los Andes, estaría muy preocupada por la actual
situación que ha llevado a que se produzca muchísima deserción de estudiantes
de la FACIJUP que ella dirige, indicando que no pueden subsistir en Mérida por
la dramática crisis económica que afecta a Venezuela, ya que les impide costear
los gastos por alimentación, traslado y habitación, lo que afecta el rendimiento
académico de estos estudiantes, y hace
que abandonen la carrera o hayan bajado de manera significativa su rendimiento
académico, tal como lo han hecho saber algunos profesores.
Dijo por
otra parte, “que los docentes también se han visto muy afectados porque ganan
un salario que se halla fuera de los propios preceptos constitucionales, porque
ni siquiera es un salario de subsistencia o vital en relación con la canasta
básica”, además señaló: “cuando hablamos de salario de subsistencia o vital nos
referimos al contenido en el artículo 91 de la Constitución Nacional, el cual
debe estar basado en la canasta básica fijada por el Banco Central de
Venezuela, y eso no se está dando actualmente en el país, porque ello
significaría que el salario mínimo debería pasar de los 200 mil bolívares, para
que se constituya en un salario vital o de subsistencia”.
Añadió que la actual política económica no
solo afecta al presupuesto sino que también tiende a desmejorar fuertemente la
condición humana de los estudiantes y profesores de esta universidad.

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